martes, 6 de abril de 2021

(J)oda al poroto granado

Cómo puedo escribir

si me quemé los dedos

con el plato de porotos granados en la mañana.


Cómo no me puedo reír

si me tiré un pedo

producto de los porotos granados en su cara

 

Qué pensará de mí,

cuando a raíz de eso pregunte:

¿con el olor a poroto granado, podrías saber cómo estaban?

 

No podía creer lo que oí

después de que sus labios dijeron

"Muchas gracias por los porotos granados, tenía hambre, aún no cenaba."

jueves, 5 de noviembre de 2020

El Día D

Esa tortuga me la regalaron cuando tenía 3 años, me la regaló mi hermano, bueno, mi hermanastro. Ese infeliz de mierda me regaló su tortuga después de haberla tenido 7 años, y me la dio justamente porque a mí no me gustan las cosas usadas.

Ya han pasado 10 años de aquello, y la tortuga irónicamente sigue viva, y se encuentra en mejores condiciones que él. Al fin tengo la edad suficiente para hacerme cargo de mis asuntos. Por lo que usando el mismo cuchillo que empleó mi padre contra mi madre, apuñalé a mi hermano hermanastro en el tórax reiteradas veces. Claro que lo hice de frente, puesto que yo no ando con cosas por la espalda. 

Mientras él alucinaba y suplicaba por su vida, con mi mano le cerré los párpados y en la comisura de los labios le di un beso de buenas noches. Me quedé un rato ahí, sintiendo como con cada segundo se helaban más y más. Me quedé hasta que de su boca comenzó a salir el olor de su alma, asquerosa como él mismo. 

¿Sabían ustedes que el alma de una persona se demora aproximadamente veintiún minutos en dejar el cuerpo humano? Un minuto por cada gramo. No estoy seguro cuánto tiempo pasó desde que empezó a salir, pero corrí en busca de la botella de Coca-Cola vacía que bebimos en el almuerzo, y la puse en su boca. El interior se comenzó a llenar, mientras la botella vibraba, como si su ser quisiera escaparse del sufrimiento eterno que le deparaba. ¿Saben por qué? Porque le iba a vender su alma al diablo. La única persona que paga por cosas de mierda.

Después de llamarlo por teléfono y acordar un punto de encuentro, me cambié de ropa y me puse algo más decente. Y partí, con la botella en la mochila.

Al encontrarnos en el andén del metro Santa Lucía, me preguntó qué es lo que quería a cambio, además de preguntarme la procedencia del alma. Sin dudarlo, le conté.

—Así que soy el único que paga por cosas de mierda. —dijo riendo. Tomó el nuevo cuerpo de mi hermano hermanastro, y lo lanzó al cielo. Acto seguido, me agarró la mano y de su boca salió la siguiente oración:

—Lamento informarte que lo que hiciste por conseguirla fue un asesinato, y esto cambia el rumbo del destino. Por ende, debo decirte que te has casado con la muerte, y no tienes derecho a divorcio.

En ese instante desaparecimos del andén.

Al verla me sorprendí, es más, estuve a punto de reír, pero me contuve. 

Con esos ojos pequeños la muerte me miró, y esbozó una irónica sonrisa. Ahí logré entender que la muerte me ha acompañado toda la vida. La muerte es una tortuga.

sábado, 10 de octubre de 2020

Tintas y Papeles

    El lápiz solitario estaba sobre el estante, el estuche se había ido de vacaciones con la mochila. El lápiz desde su posición miraba los libros de crímenes con deseo, pero estos lo miraban de vuelta y le decían entre diversas páginas, que ya estaban casados. El lápiz muy triste, pensando en esos días en que estaba dentro del estuche, decide mirar por la ventana buscando algo donde impregnar su tinta. Pasaron horas, pero para el pasaron días, cuando se abre la puerta de la habitación; aparece el humano, y a una esquina de esta lanza su mochila. Este último le dice al lápiz -Tranquilo, yo también noté que el estuche te es infiel, así que te traje un regalo-. El humano saca de su bolsillo una libreta negra tapizada en cuero, todos los libros la miran. La mochila abre su cierre y se asoma el estuche, del estuche se asoman otros lápices. 

    La libreta negra tapizada en cuero se comienza a sacar el plástico que la envuelve, luego se saca el elástico que la mantiene y le dice al lápiz -Ven-. Este, de manera torpe se quita su sombrero y se posa sobre ella. El proceso de escribir comienza, pero ella no disfruta, es más, no siente nada. Por lo que le pregunta al lápiz "qué pasa". Todos los demás comienzan a reír, y justo en ese instante, el lápiz se da cuenta que se le secó la tinta.

martes, 28 de julio de 2020

Extraño de libertad

Encerrado en cuarentena por la nueva peste,
ambos tenemos pena pero debemos ser fuertes.
Te pienso, te veo y te siento, pero no como siempre,
a través de la pantalla no aprecio bien el tenerte.
Te extraño y extraño me siento;
por no tocarte, besarte, y leerte.
Extraño tener pruebas y antes,
mi beso de buena suerte.
Pensar en juntarme contigo,
es lo único que me mantiene fuerte.
Imaginarnos como amigos y novios y confidentes.
Tu sabes que tomaría mi bicicleta y pedalearía hasta verte.
Pero si los pacos me pillan,
el virus no sería quien me provocaría la muer...
Te extraño, te extraño, te extraño, por ende...
Te dedico este poema,
extraño la libertad de tenerte.

jueves, 16 de julio de 2020

Días grises

A veces,
me dan ganas de mandar todo a la mierda.
Audífonos y capucha,
caminar pateando piedras.

Digo puras mierdas
porque mi cabeza no piensa.
Tropiezo con lo que pateo,
hasta que no aprenda.

Prenden mis ojos al fuego vivo,
rojos por el llanto.
En el abismo doy vueltas, y me doy cuenta...
no era para tanto.

lunes, 3 de junio de 2019

Vacaciones

Después de varias horas jugando en la arena, el niño decide levantarse.
Son las 15 en punto y el sol está en su máximo esplendor. El pequeño lo mira con el ceño fruncido, y alrededor se le pueden ver manchas blancas producto del bloqueador, ese que tan fastidiosamente su madre le aplicó una hora antes.
Sus manos (como las de todo niño) se encuentran pegajosas y la arena está adherida a ellas, las sacude y al no obtener resultado, jala desde una punta el vestido de la madre, haciendo un gesto y apuntando al mar. La señora ni se inmuta, pero el pequeño ve claramente como su madre hace un gesto de "ve, juega y disfruta". Enseguida, el niño se levanta y pasa sobre las piernas del padre, quien se encuentra tomando sol boca abajo. El pequeño comienza a correr, abriéndose paso entre la multitud de gente que hay, hasta que llega a la orilla del mar.
En verano el Litoral Central siempre está lleno, con centenares de extranjeros deambulando y diversos tipos de familias, sin embargo, hay algo mayoritariamente común: todos los adultos están bañándose con sus hijos.
La brisa marina le rocía el pelo, el viento lo despeina, el agua moja sus tobillos y de vez en cuando alcanza sus rodillas. Un niño de cinco años a orillas de un despiadado mundo.
Mirando con sus ojos bien abiertos, con un brillo especial, se da cuenta. Se siente atraído. Avanza entre la multitud, el agua comienza a llegarle al ombligo.
La gente no ve nada. Los padres despiertan. Gritan su nombre con desesperación. Se culpan entre ellos y lloran, lloran a más no poder.
El niño se sentía atraído. La gente no vio nada.
Mientras los padres dormitaban, el tiburón se lo llevó.


lunes, 22 de abril de 2019

Santiago es

Sucio, gris, políticos, pacos.
Gritos, prisa, marchas, guanacos.
Edificios, bloques, autos, atascos.
Mañanas, días, noches, asaltos.
Metros, micros, malos tratos.
Acoso, abuso, violencia, asco.
Calles, graffitis y perros ladran.
Esto es Santiago, en menos de cien palabras.

domingo, 21 de abril de 2019

Rumble in the jungle

Selva, vegetación, lago, verano, amigos. ¿Algo mejor?, nada mejor. Todo es tan lindo, y la felicidad se percibe en el ambiente, disfrutando con mis mejores amigos mientras escuchamos a los “Beach boys”.
Siento como si fuésemos aborígenes tratando de escalar los árboles en busca de bananas, o corriendo mientras jugamos a tumbarnos.
Somos los reyes de la selva, nada puede contra nosotros, es más, si alguien se pusiera a grabar en este preciso instante, perfectamente esto podría ser la escena de una película de Hollywood.
Un momento…  ¿En dónde estamos? ¿De dónde apareció esta selva?... Bueno, son míseras preguntas que no me arruinarán el momento.
No rain” suena en la radio, y la escucho como nunca lo había hecho. Sin saber inglés entiendo todo. Tengo que disfrutar mi vida, que la juventud solo se vive una vez. Eufóricos por la canción -All I can say, is that my life is pretty plain…- lo siento, me distraje, ¿En qué estaba? Ah… claro. Estamos eufóricos, y queremos hacer algo nuevo, algo arriesgado para así sentir como la oxitocina sube por nuestro cuerpo.
¿Saltamos?, si o no. Hermano escúchame, quizás nunca más en nuestra vida volvamos a este lugar. ¿Te acuerdas cuándo en Isla me tiré un clavado al mar y casi me quiebro la columna?, hoy deberíamos hacer lo mismo, o sea sin el casi rompernos la columna.
Dale, a la cuenta de tres… uno… dos… tres! Carpe Diem.
El agua rodea mi cuerpo, estoy tan adentro que me siento como un pez, un pez bajo el agua. ¿Y mis amigos? No los veo, no están por acá. Me estoy preocupando, quizás debería ir a la superficie a buscarlos… No puedo, el agua se vuelve cada vez más densa, pudo sentirlo en cada movimiento que hago. Incluso ya no puedo ni respi…
 -Por la mierda, Ignacio. No es la primera vez que te pasa esto, por lo mismo no me gusta que te des baños de tina!- Grita alterada.
 -Ya, mamá.-

Desde mi ventana

Días de verano, noches de insomnio. Contemplando desde la ventana de mi pieza la gran ciudad. Los pequeños puntos de luces iluminan tenuemente, por lo que mantengo la luz apagada. En estas noches, la oscuridad es mi fiel compañera.
Calles vacías y un silencio de muerte, ese es el panorama de la zona central de Santiago, y es comprensible, ni siquiera un idiota caminaría por ahí pasada la media noche, a menos que seas delincuente. En ocasiones, uno puede ver varias ambulancias correr, algunas tan rápido que cruzan los semáforos en rojo sin siquiera detenerse.  Noches rutinarias de una vida monótona.
Desde lo alto de mi departamento escucho gritos, gritos de auxilio en las calles, las balizas de la ambulancia sonando, gente acercándose. Yo también lo hago, y me veo a mi mismo, tirado en el pavimento, me han asaltado y todo está en tonos grises y rojos.
Me voy caminando, guiado por la luz del alba.

jueves, 3 de mayo de 2018

Tan solo unos minutos

Tan cerca, pero a la vez tan lejos. Si tan solo hubiese llegado unos minutos antes todo sería diferente; no habría un cadáver, ni centenares de personas situadas detrás de una cinta amarilla, ni manchas de sangre en mi ropa y la prensa fastidiando. Todo sería diferente.
-Detective Eterovich, aún no hay pistas del asesino. Los forenses llevan tres horas investigando y todavía no encuentran nada. - me informó mi compañero - Es como si lo hubiese hecho un experto, no pensé que alguien que trabaja en una construcción fuera tan astuto.- Lo que Paredes no sabía (quizás por su falta de experiencia) es que el factor sorpresa es el mayor punto a favor de los asesinos.
Opté por irme al departamento a despejar la mente, así aclaro mis ideas y descanso para mañana, ya que será un largo día.
Tuve una noche terrible, llena de pesadillas basadas en la escena del crimen, en donde veía al infante mutilado, con signos de haber sido abusado y litros de sangre que pintaban las paredes. Ni ahora estando despierto me puedo quitar esas imágenes de le mente. A lo mejor mi subconsciente me trata de decir algo, lo mejor que podría hacer es ir a la escena del crimen ahora mismo.
¿Es Esteban el de la construcción el verdadero asesino, o simplemente alguien lo está culpando?.
Entre los fotógrafos que se esmeran por sacar las mejores fotos en primer plano de los restos del niño, yo me fijo en algo que al parecer nadie vio; el mango de un cuchillo escondido en una de las tuberías que aún no están terminadas.
Paredes ingresa exaltado a la carpa que montamos para que los medios de comunicación no vean esta carnicería, y me informa que encontraron al constructor en su casa… pero estaba muerto, y no porque se hubiera suicidado.
Me pasé todo el día en ese horrible lugar, hasta que mi compañero me ordenó ir a dormir, debido a que tenía pésimo aspecto y se notaba a kilómetros que había dormido mal.
Hambriento ordené comida china, lavé la loza y fui a sacar la basura. Cuando la iba a desechar por el ducto, ésta se rompe y entre toda la basura habida, se encontraba el cuerpo de un cuchillo, la continuación al mango que había en la escena. Quizás mi sueño sí me quería decir algo.
Tan cerca, pero a la vez tan lejos. Si tan solo hubiese llegado unos minutos antes, no habría visto a nadie más que al niño.
Desde pequeño que sufro de transtornos psicológicos.

Ignacio Alfredo, 2018

domingo, 1 de octubre de 2017

Naturaleza Urbana

Despierto un paradero antes de donde me debo bajar, casi todos lo hacen conmigo. La mayoría de los que bajaron me son conocidos, porque siempre los veo entrar a trabajar a los restaurantes internacionales que hay en "La Ñuñoa".
5:50 am, ya está por amanecer y decido ir a sentarme a esperar el sol en la rama de un árbol. De aquí veo a las señoras paseando a sus perros, o a personas haciendo sus ejercicios matutinos; pero me es raro no ver a los estudiantes fumando. La gente empieza a llegar. Plaza Ñuñoa amanece. El sol entra en escena.

jueves, 28 de septiembre de 2017

La bendición

En la vida a veces hay momentos muy angustiantes, momentos que no te dejan ni dormir, te llenan de tristeza y la desesperación camuflada en preocupación se apoderan de tu persona. Sin embargo, hay alegrías que te sacan de estos estados, como el ser padre y ver nacer a tu hijo; en mi caso, la mayor alegría que he recibido fue cuando revisé mi celular y me percaté que tenía un mensaje de ella. Gracias a dios que le bajó.

jueves, 30 de junio de 2016

¿Sueño?

Desperté, y lo primero que hice fue ir lavarme los dientes. Estaba ahí cuando escucho el ruido de mi televisor encenderse; pensé en mi madre, suele visitarme... desde que murió.

miércoles, 13 de abril de 2016

Maldita la noche

Por esa maldita noche ya no puedo vivir conmigo mismo.
Hace una semana fui con unos amigos a una fiesta, íbamos en mi auto. Todo iba bien, conversamos con mujeres, hicimos nuevos amigos; pero debido a que nada es para siempre, la diversión acabó.
Por culpa de los excesos entre alcohol y drogas me empecé a sentir muy mal, por lo que tuve que dejar a mis amigos y devolverme en mi auto; a 180 km/h cruzaba la carretera, abriéndome paso entre los demás conductores mientras llegaba a la ciudad.
De la nada se cruza por mi camino una niña con no más de 10 años, aún con mis sentidos dormidos pude ver su cara aterrada a través del parabrisa. A mi no me pasó nada, pero la pobre niña no tuvo tanta suerte. La atropellé y de tan cobarde, no fui capaz de detenerme y ver cómo estaba. Me escapé.
Como dije antes ya no puedo vivir conmigo mismo, donde sea que vaya, donde sea que mire siempre la veo. Me gustaría decirle cuanto lo siento, por todo el sufrimiento que le provoqué a su familia, a sus amigos y cercanos; pero por sobre todo me gustaría pedirle disculpas por quitarle la vida.
Lo último que ella escuchó fue el sonido de la muerte que se avecinaba, lo ultimo que yo escucharé será el sonido de mi pistola