Por esa maldita noche ya no puedo vivir conmigo mismo.
Hace una semana fui con unos amigos a una fiesta, íbamos en mi auto. Todo iba bien, conversamos con mujeres, hicimos nuevos amigos; pero debido a que nada es para siempre, la diversión acabó.
Por culpa de los excesos entre alcohol y drogas me empecé a sentir muy mal, por lo que tuve que dejar a mis amigos y devolverme en mi auto; a 180 km/h cruzaba la carretera, abriéndome paso entre los demás conductores mientras llegaba a la ciudad.
De la nada se cruza por mi camino una niña con no más de 10 años, aún con mis sentidos dormidos pude ver su cara aterrada a través del parabrisa. A mi no me pasó nada, pero la pobre niña no tuvo tanta suerte. La atropellé y de tan cobarde, no fui capaz de detenerme y ver cómo estaba. Me escapé.
Como dije antes ya no puedo vivir conmigo mismo, donde sea que vaya, donde sea que mire siempre la veo. Me gustaría decirle cuanto lo siento, por todo el sufrimiento que le provoqué a su familia, a sus amigos y cercanos; pero por sobre todo me gustaría pedirle disculpas por quitarle la vida.
Lo último que ella escuchó fue el sonido de la muerte que se avecinaba, lo ultimo que yo escucharé será el sonido de mi pistola