domingo, 1 de octubre de 2017

Naturaleza Urbana

Despierto un paradero antes de donde me debo bajar, casi todos lo hacen conmigo. La mayoría de los que bajaron me son conocidos, porque siempre los veo entrar a trabajar a los restaurantes internacionales que hay en "La Ñuñoa".
5:50 am, ya está por amanecer y decido ir a sentarme a esperar el sol en la rama de un árbol. De aquí veo a las señoras paseando a sus perros, o a personas haciendo sus ejercicios matutinos; pero me es raro no ver a los estudiantes fumando. La gente empieza a llegar. Plaza Ñuñoa amanece. El sol entra en escena.