Despierto un paradero antes de donde me debo bajar, casi todos lo hacen conmigo.
La mayoría de los que bajaron me son conocidos, porque siempre los veo entrar a
trabajar a los restaurantes internacionales que hay en "La Ñuñoa".
5:50 am, ya está por amanecer y decido ir a sentarme a esperar el sol en la
rama de un árbol. De aquí veo a las señoras paseando a sus perros, o a personas
haciendo sus ejercicios matutinos; pero me es raro no ver a los estudiantes
fumando. La gente empieza a llegar. Plaza Ñuñoa amanece. El sol entra en escena.
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