En la vida a veces hay momentos muy angustiantes, momentos que no te dejan ni dormir, te llenan de tristeza y la desesperación camuflada en preocupación se apoderan de tu persona. Sin embargo, hay alegrías que te sacan de estos estados, como el ser padre y ver nacer a tu hijo; en mi caso, la mayor alegría que he recibido fue cuando revisé mi celular y me percaté que tenía un mensaje de ella. Gracias a dios que le bajó.