domingo, 21 de abril de 2019

Desde mi ventana

Días de verano, noches de insomnio. Contemplando desde la ventana de mi pieza la gran ciudad. Los pequeños puntos de luces iluminan tenuemente, por lo que mantengo la luz apagada. En estas noches, la oscuridad es mi fiel compañera.
Calles vacías y un silencio de muerte, ese es el panorama de la zona central de Santiago, y es comprensible, ni siquiera un idiota caminaría por ahí pasada la media noche, a menos que seas delincuente. En ocasiones, uno puede ver varias ambulancias correr, algunas tan rápido que cruzan los semáforos en rojo sin siquiera detenerse.  Noches rutinarias de una vida monótona.
Desde lo alto de mi departamento escucho gritos, gritos de auxilio en las calles, las balizas de la ambulancia sonando, gente acercándose. Yo también lo hago, y me veo a mi mismo, tirado en el pavimento, me han asaltado y todo está en tonos grises y rojos.
Me voy caminando, guiado por la luz del alba.

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