A veces,
me dan ganas de mandar todo a la mierda.
Audífonos y capucha,
caminar pateando piedras.
Digo puras mierdas
porque mi cabeza no piensa.
Tropiezo con lo que pateo,
hasta que no aprenda.
Prenden mis ojos al fuego vivo,
rojos por el llanto.
En el abismo doy vueltas, y me doy cuenta...
no era para tanto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario