Selva, vegetación,
lago, verano, amigos. ¿Algo mejor?, nada mejor. Todo es tan lindo, y la
felicidad se percibe en el ambiente, disfrutando con mis mejores amigos
mientras escuchamos a los “Beach boys”.
Siento como si
fuésemos aborígenes tratando de escalar los árboles en busca de bananas, o
corriendo mientras jugamos a tumbarnos.
Somos los reyes de la
selva, nada puede contra nosotros, es más, si alguien se pusiera a grabar en
este preciso instante, perfectamente esto podría ser la escena de una película
de Hollywood.
Un momento… ¿En dónde estamos? ¿De dónde apareció esta
selva?... Bueno, son míseras preguntas que no me arruinarán el momento.
“No rain” suena en la radio, y la escucho como nunca lo había hecho.
Sin saber inglés entiendo todo. Tengo que disfrutar mi vida, que la juventud
solo se vive una vez. Eufóricos por la canción -All I can say, is that my life
is pretty plain…- lo siento, me distraje, ¿En qué estaba? Ah… claro. Estamos
eufóricos, y queremos hacer algo nuevo, algo arriesgado para así sentir como la
oxitocina sube por nuestro cuerpo.
¿Saltamos?, si o no.
Hermano escúchame, quizás nunca más en nuestra vida volvamos a este lugar. ¿Te
acuerdas cuándo en Isla me tiré un clavado al mar y casi me quiebro la
columna?, hoy deberíamos hacer lo mismo, o sea sin el casi rompernos la
columna.
Dale, a la cuenta de
tres… uno… dos… tres! Carpe Diem.
El agua rodea mi
cuerpo, estoy tan adentro que me siento como un pez, un pez bajo el agua. ¿Y mis amigos? No los veo, no están por acá.
Me estoy preocupando, quizás debería ir a la superficie a buscarlos… No puedo,
el agua se vuelve cada vez más densa, pudo sentirlo en cada movimiento que
hago. Incluso ya no puedo ni respi…
-Por la mierda, Ignacio. No es la primera vez
que te pasa esto, por lo mismo no me gusta que te des baños de tina!- Grita
alterada.
-Ya, mamá.-
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