Después
de varias horas jugando en la arena, el niño decide levantarse.
Son
las 15 en punto y el sol está en su máximo esplendor. El pequeño lo mira con el ceño
fruncido, y alrededor se le pueden ver manchas blancas producto del bloqueador, ese que tan fastidiosamente su
madre le aplicó una hora antes.
Sus
manos (como las de todo niño) se encuentran pegajosas y la arena está adherida
a ellas, las sacude y al no obtener resultado, jala desde una punta el vestido de la madre,
haciendo un gesto y apuntando al mar. La señora ni se inmuta, pero el pequeño ve claramente como su madre hace un gesto de "ve, juega y
disfruta". Enseguida, el niño se levanta y pasa sobre las piernas del
padre, quien se encuentra tomando sol boca abajo. El pequeño comienza a
correr, abriéndose paso entre la multitud de gente que hay, hasta que llega a
la orilla del mar.
En
verano el Litoral Central siempre está lleno, con centenares de extranjeros
deambulando y diversos tipos de familias, sin embargo, hay algo mayoritariamente común: todos los adultos están
bañándose con sus hijos.
La
brisa marina le rocía el pelo, el viento lo despeina, el agua moja sus tobillos
y de vez en cuando alcanza sus rodillas. Un niño de cinco años a orillas de un
despiadado mundo.
Mirando
con sus ojos bien abiertos, con un brillo especial, se da cuenta. Se siente
atraído. Avanza entre la multitud, el agua comienza a llegarle al ombligo.
La
gente no ve nada. Los padres despiertan. Gritan su nombre con desesperación. Se
culpan entre ellos y lloran, lloran a más no poder.
El
niño se sentía atraído. La gente no vio nada.
Mientras
los padres dormitaban, el tiburón se lo llevó.
lunes, 3 de junio de 2019
Vacaciones
lunes, 22 de abril de 2019
Santiago es
Sucio, gris, políticos, pacos.
Gritos, prisa, marchas, guanacos.
Edificios, bloques, autos, atascos.
Mañanas, días, noches, asaltos.
Metros, micros, malos tratos.
Acoso, abuso, violencia, asco.
Calles, graffitis y perros ladran.
Esto es Santiago, en menos de cien palabras.
domingo, 21 de abril de 2019
Rumble in the jungle
Selva, vegetación,
lago, verano, amigos. ¿Algo mejor?, nada mejor. Todo es tan lindo, y la
felicidad se percibe en el ambiente, disfrutando con mis mejores amigos
mientras escuchamos a los “Beach boys”.
Siento como si
fuésemos aborígenes tratando de escalar los árboles en busca de bananas, o
corriendo mientras jugamos a tumbarnos.
Somos los reyes de la
selva, nada puede contra nosotros, es más, si alguien se pusiera a grabar en
este preciso instante, perfectamente esto podría ser la escena de una película
de Hollywood.
Un momento… ¿En dónde estamos? ¿De dónde apareció esta
selva?... Bueno, son míseras preguntas que no me arruinarán el momento.
“No rain” suena en la radio, y la escucho como nunca lo había hecho.
Sin saber inglés entiendo todo. Tengo que disfrutar mi vida, que la juventud
solo se vive una vez. Eufóricos por la canción -All I can say, is that my life
is pretty plain…- lo siento, me distraje, ¿En qué estaba? Ah… claro. Estamos
eufóricos, y queremos hacer algo nuevo, algo arriesgado para así sentir como la
oxitocina sube por nuestro cuerpo.
¿Saltamos?, si o no.
Hermano escúchame, quizás nunca más en nuestra vida volvamos a este lugar. ¿Te
acuerdas cuándo en Isla me tiré un clavado al mar y casi me quiebro la
columna?, hoy deberíamos hacer lo mismo, o sea sin el casi rompernos la
columna.
Dale, a la cuenta de
tres… uno… dos… tres! Carpe Diem.
El agua rodea mi
cuerpo, estoy tan adentro que me siento como un pez, un pez bajo el agua. ¿Y mis amigos? No los veo, no están por acá.
Me estoy preocupando, quizás debería ir a la superficie a buscarlos… No puedo,
el agua se vuelve cada vez más densa, pudo sentirlo en cada movimiento que
hago. Incluso ya no puedo ni respi…
-Por la mierda, Ignacio. No es la primera vez
que te pasa esto, por lo mismo no me gusta que te des baños de tina!- Grita
alterada.
-Ya, mamá.-
Desde mi ventana
Días de verano, noches de
insomnio. Contemplando desde la ventana de mi pieza la gran ciudad. Los
pequeños puntos de luces iluminan tenuemente, por lo que mantengo la luz
apagada. En estas noches, la oscuridad es mi fiel compañera.
Calles
vacías y un silencio de muerte, ese es el panorama de la zona central de
Santiago, y es comprensible, ni siquiera un idiota caminaría por ahí pasada la
media noche, a menos que seas delincuente. En ocasiones, uno puede ver varias
ambulancias correr, algunas tan rápido que cruzan los semáforos en rojo sin
siquiera detenerse. Noches rutinarias de
una vida monótona.
Desde
lo alto de mi departamento escucho gritos, gritos de auxilio en las calles, las
balizas de la ambulancia sonando, gente acercándose. Yo también lo hago, y me
veo a mi mismo, tirado en el pavimento, me han asaltado y todo está en tonos
grises y rojos.
Me
voy caminando, guiado por la luz del alba.
jueves, 3 de mayo de 2018
Tan solo unos minutos
Tan cerca, pero a la vez tan lejos. Si tan solo hubiese llegado unos minutos antes todo sería diferente; no habría un cadáver, ni centenares de personas situadas detrás de una cinta amarilla, ni manchas de sangre en mi ropa y la prensa fastidiando. Todo sería diferente.
-Detective Eterovich, aún no hay pistas del asesino. Los forenses llevan tres horas investigando y todavía no encuentran nada. - me informó mi compañero - Es como si lo hubiese hecho un experto, no pensé que alguien que trabaja en una construcción fuera tan astuto.- Lo que Paredes no sabía (quizás por su falta de experiencia) es que el factor sorpresa es el mayor punto a favor de los asesinos.
Opté por irme al departamento a despejar la mente, así aclaro mis ideas y descanso para mañana, ya que será un largo día.
Tuve una noche terrible, llena de pesadillas basadas en la escena del crimen, en donde veía al infante mutilado, con signos de haber sido abusado y litros de sangre que pintaban las paredes. Ni ahora estando despierto me puedo quitar esas imágenes de le mente. A lo mejor mi subconsciente me trata de decir algo, lo mejor que podría hacer es ir a la escena del crimen ahora mismo.
¿Es Esteban el de la construcción el verdadero asesino, o simplemente alguien lo está culpando?.
Entre los fotógrafos que se esmeran por sacar las mejores fotos en primer plano de los restos del niño, yo me fijo en algo que al parecer nadie vio; el mango de un cuchillo escondido en una de las tuberías que aún no están terminadas.
Paredes ingresa exaltado a la carpa que montamos para que los medios de comunicación no vean esta carnicería, y me informa que encontraron al constructor en su casa… pero estaba muerto, y no porque se hubiera suicidado.
Me pasé todo el día en ese horrible lugar, hasta que mi compañero me ordenó ir a dormir, debido a que tenía pésimo aspecto y se notaba a kilómetros que había dormido mal.
Hambriento ordené comida china, lavé la loza y fui a sacar la basura. Cuando la iba a desechar por el ducto, ésta se rompe y entre toda la basura habida, se encontraba el cuerpo de un cuchillo, la continuación al mango que había en la escena. Quizás mi sueño sí me quería decir algo.
Tan cerca, pero a la vez tan lejos. Si tan solo hubiese llegado unos minutos antes, no habría visto a nadie más que al niño.
Desde pequeño que sufro de transtornos psicológicos.
Ignacio Alfredo, 2018
domingo, 1 de octubre de 2017
Naturaleza Urbana
Despierto un paradero antes de donde me debo bajar, casi todos lo hacen conmigo.
La mayoría de los que bajaron me son conocidos, porque siempre los veo entrar a
trabajar a los restaurantes internacionales que hay en "La Ñuñoa".
5:50 am, ya está por amanecer y decido ir a sentarme a esperar el sol en la rama de un árbol. De aquí veo a las señoras paseando a sus perros, o a personas haciendo sus ejercicios matutinos; pero me es raro no ver a los estudiantes fumando. La gente empieza a llegar. Plaza Ñuñoa amanece. El sol entra en escena.
5:50 am, ya está por amanecer y decido ir a sentarme a esperar el sol en la rama de un árbol. De aquí veo a las señoras paseando a sus perros, o a personas haciendo sus ejercicios matutinos; pero me es raro no ver a los estudiantes fumando. La gente empieza a llegar. Plaza Ñuñoa amanece. El sol entra en escena.
jueves, 28 de septiembre de 2017
La bendición
En la vida a veces hay momentos muy angustiantes, momentos que no te dejan ni dormir, te llenan de tristeza y la desesperación camuflada en preocupación se apoderan de tu persona. Sin embargo, hay alegrías que te sacan de estos estados, como el ser padre y ver nacer a tu hijo; en mi caso, la mayor alegría que he recibido fue cuando revisé mi celular y me percaté que tenía un mensaje de ella. Gracias a dios que le bajó.
jueves, 30 de junio de 2016
¿Sueño?
Desperté, y lo primero que hice fue ir lavarme los dientes. Estaba ahí cuando escucho el ruido de mi televisor encenderse; pensé en mi madre, suele visitarme... desde que murió.
miércoles, 13 de abril de 2016
Maldita la noche
Por esa maldita noche ya no puedo vivir conmigo mismo.
Hace una semana fui con unos amigos a una fiesta, íbamos en mi auto. Todo iba bien, conversamos con mujeres, hicimos nuevos amigos; pero debido a que nada es para siempre, la diversión acabó.
Por culpa de los excesos entre alcohol y drogas me empecé a sentir muy mal, por lo que tuve que dejar a mis amigos y devolverme en mi auto; a 180 km/h cruzaba la carretera, abriéndome paso entre los demás conductores mientras llegaba a la ciudad.
De la nada se cruza por mi camino una niña con no más de 10 años, aún con mis sentidos dormidos pude ver su cara aterrada a través del parabrisa. A mi no me pasó nada, pero la pobre niña no tuvo tanta suerte. La atropellé y de tan cobarde, no fui capaz de detenerme y ver cómo estaba. Me escapé.
Como dije antes ya no puedo vivir conmigo mismo, donde sea que vaya, donde sea que mire siempre la veo. Me gustaría decirle cuanto lo siento, por todo el sufrimiento que le provoqué a su familia, a sus amigos y cercanos; pero por sobre todo me gustaría pedirle disculpas por quitarle la vida.
Lo último que ella escuchó fue el sonido de la muerte que se avecinaba, lo ultimo que yo escucharé será el sonido de mi pistola
Hace una semana fui con unos amigos a una fiesta, íbamos en mi auto. Todo iba bien, conversamos con mujeres, hicimos nuevos amigos; pero debido a que nada es para siempre, la diversión acabó.
Por culpa de los excesos entre alcohol y drogas me empecé a sentir muy mal, por lo que tuve que dejar a mis amigos y devolverme en mi auto; a 180 km/h cruzaba la carretera, abriéndome paso entre los demás conductores mientras llegaba a la ciudad.
De la nada se cruza por mi camino una niña con no más de 10 años, aún con mis sentidos dormidos pude ver su cara aterrada a través del parabrisa. A mi no me pasó nada, pero la pobre niña no tuvo tanta suerte. La atropellé y de tan cobarde, no fui capaz de detenerme y ver cómo estaba. Me escapé.
Como dije antes ya no puedo vivir conmigo mismo, donde sea que vaya, donde sea que mire siempre la veo. Me gustaría decirle cuanto lo siento, por todo el sufrimiento que le provoqué a su familia, a sus amigos y cercanos; pero por sobre todo me gustaría pedirle disculpas por quitarle la vida.
Lo último que ella escuchó fue el sonido de la muerte que se avecinaba, lo ultimo que yo escucharé será el sonido de mi pistola
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